lunes, 29 de junio de 2015

Espacio de intercambio Campo de Psicoanálisis. Coordenadas fundamentales en relación a la técnica analítica - Ps. Mailén Bocca

Espacio de intercambio Campo de Psicoanálisis. Tema: Clínica psicoanalítica en la época actual.
Ps.Bocca Mailén- Mat.6938

Apartado II extraído del Trabajo de Investigación: “Modalidades que puede adquirir el pedido de un tratamiento en la clínica psicoanalítica con usuarios de drogas: Cuando algo del amor hace vacilar algo de la relación del sujeto con la/s droga/s que consume”. Director: Ps. Rafael Echaire Curutchet (Mat. 6210). Integrantes: Ps. Mariana Puttero (Mat. 6134) . Ps. Florencia Fambrini (Mat. 5701). Lic. Facundo Frías (Mat. 6680). Ps. Mailén Bocca (Mat. 6938). Ps. M. Eugenia Machuca (Mat. 6489). Ps. Estefanía Delpippo (Mat.7032). Programa Interdisciplinario de Investigación en Extensión- PIIE. Campo de la Salud Mental. Centro de Estudios Interdisciplinarios de UNR.

  Coordenadas fundamentales en relación a la técnica analítica
La entrada en análisis implica una serie de precisiones y coordenadas de trabajo. En principio, es preciso señalar un momento que hará al inicio de análisis, a partir de poder diferenciar la demanda de tratamiento que no es necesariamente demanda de análisis.Con ello nos referimos a lo que serán las entrevistas preliminares como una escansión que posibilite una entrada a lo que fuese el análisis propiamente dicho.
Debemos pesquisar desde la llegada del consultante si detrás del síntoma o la queja planteada, hay algún mensaje que supone detrás de lo que aparece como queja una demanda, si hay alguna pregunta que el síntoma introduzca, pregunta que lleve a una suposición de saber. Observar en qué medida el analista está incluido en la demanda, y si esa suposición de saber puede ser transferida al analista.
Como expone Lacan en su texto de 1958, “La Dirección de la cura”, toda palabra humana es demanda. Demanda que será siempre demanda de amor.
Ésta que no es más la demanda de un objeto particular sino testimonio de la respuesta del Otro, y por eso Lacan dice: "Finalmente, el amor es dar lo que uno no tiene". Allí se trata del hecho mismo de dar y dar más allá de lo que uno tiene.(Miller, 2009, pp. 191-192).
El encuentro con un analista y con su deseo abre la oportunidad de que la respuesta a la demanda se oriente en dirección al saber inconsciente y a las condiciones singulares del goce de cada uno, de que la transferencia sea empleada para producir un saber y no para caer en un tratamiento del orden de la sugestión. Aquí es donde debemos estar advertidos de que como analistas no quedemos situados en el lugar del Otro que tiene el poder de responder. El analista debe abstenerse del poder que pueda ejercer, rechazar el ejercicio de sugestión.
¿De qué se trata en la clínica analítica? Freud indica en “Sobre la iniciación del tratamiento”(Freud, 1985 [1913]) la importancia de las entrevistas  preliminares, tanto en relación a la labor del analista como a la persona del analizado. Dichas entrevistas preliminares permiten al analista hacer un sondeo para poder conocer el caso y para ver si aquel es apto para el psicoanálisis. Posibilitan además hacer un diagnóstico, aunque sea presuntivo e hipotético, considerado como un puntapié para iniciar una posible dirección de la cura. En cuanto al analizado, indica Freud (1913) “le ahorra la impresión penosa de un intento de curación infortunado”(Freud, 1985 [1913], p. 126). Convenimos en tomar el término “curación” y referenciarlo al análisis que hace Miller del mismo. Él plantea que la traducción de la palabra francesa cure al castellano como cura es discutible. Invita a considerar que no se trata de “curar” sino de “tratamiento”. La indicación se desprende del análisis que el autor hace del título “La dirección de la cura” de Lacan.
Ya en el desarrollo de las entrevistas preliminares hay una puesta en marcha de las reglas del psicoanálisis(Freud, 1985 [1913]).Si bien los escritos de su creador, Sigmund Freud,  nos guían en cuanto a técnicas, reglas y “consejos” en relación al psicoanálisis, nos advierte en su texto “Sobre la iniciación del tratamiento” sobre la no mecanización de la técnica, debido a la inmensa diversidad de las constelaciones psíquicas, la plasticidad de los procesos anímicos y la riqueza de los factores determinantes.
En cuanto a esas reglas, en “Consejos al médicosobre el tratamiento psicoanalítico”, Freud (1985[1912]) teoriza sobre una técnica a que la menciona como“atención parejamente flotante” para todo cuanto uno escucha del analizante. (p. 111) Aquella regla indica no fijarse en nada en particular, ya que si uno pone atención en ciertos elementos y escoge cierto material recibido realiza una selección que obedecerá a sus propias expectativas o inclinaciones y se corre el riesgo de no hallar más de lo que ya sabe. Dicha técnica actúa en análisis como análoga y complementaria de otra regla a la que Freud anuncia como “la regla fundamental del psicoanálisis”, referida al analizante, la asociación libre, con la cual se le exige que mencione todo cuanto se le ocurra, sin crítica ni selección previas.
Sabemos el fuerte papel que cumplen aquí las resistencias y el avance del trabajo analítico apunta constantemente a conocer y vencer esas resistencias para que el inconsciente aflore allí (Freud, 1985 [1925-1926]).  No sólo hablamos de resistencias de parte del analizante sino también del analista (Lacan, 2007), por lo que él mismo, como enseña Freud enConsejos al médico, debe someterse a unapurificación psicoanalítica(Freud, 1985 [1912]), tomando noticia de sus propios complejos, debido a que “cualquier represión no solucionada en el médico corresponde, según una certera expresión de W. Stekel a un “punto ciego” en su percepción analítica”.(Freud, 1985 [1912], T. XII, p. 115).
La técnica atención parejamente flotante, inevitablemente, alude a la importancia de, como analistas, no intentar comprender, ni entender lo que el paciente dice (Lacan, 1990). Si caemos en esas coordenadas de trabajo estamos cercenando el hablar del sujeto y la cuestión es justamente lograr hacer una apertura, otorgarle lugar y valor a ese dicho emergente.
Ahora bien,retomando la idea citada en párrafos anteriores, en relación a que el deseo siempre estará más allá de lo que se pueda decir, en relación a ello Miller (1992) nos introduce en la idea de pensar al inconsciente como eso que nunca vamos a poder comprender; como expuso Freud, inconsciente que siempre traiciona. (p.177) Además “nunca se dice exactamente lo que uno quiere decir. Eso formaliza que la realización del querer decir es siempre fallida.”(Miller, 2009, p. 189).
La acción analítica implica el acto de poner a andar esa verdad a descubrir, poner en juego ese inconsciente(Lacan, 2007). Es por ello que desde el ensayo previo- al que llamamos preliminar-corresponde habilitar a poner en juego la falta, el interrogante que ponga a trabajar al sujeto, que lo interpele, cuestione y cause (Lacan, 1990). Se busca la implicancia del sujeto que viene a consultar y la posibilidad de que pueda asociar libremente. Analizante adviene cuando aparece una pregunta sobre su posición subjetiva, cuando aparece un cambio de posición en relación a su goce, al menos un esbozo de ello. Y por parte del analista, el reconocimiento, de que ese sujeto que consulta viene atravesado y tomado por el discurso del Otro, fundado en ese discurso; por ello la importancia de dejar hablar, de que la palabra circule, de tomar los pliegues que se esconden tras el enunciado y ver qué es lo que se enuncia a través de él.
En virtud de lo expuesto, se desprende la siguiente pregunta ¿Con qué material se debe comenzar un tratamiento analítico? A ello Freud (1985 [1913])responde que no interesa con qué material se va a comenzar el trabajo terapéutico sino que se deje al analizado hacer su propio relato y escoger su punto de partida. Lo único que se exceptúa es la regla fundamental de la técnica psicoanalítica. (p.135) Freud señala que pide al sujeto sinceridad y que no omita algo por resultarle desagradable. (1985 [1937]) en “Análisis terminable e interminable”: “el vínculo analítico se funda en el amor por la verdad” (Freud, 1985 [1937], T. XXIII, p. 249). Además desaconseja al analizante que prepare anticipadamente el relato que llevarán a sesión (Freud, 1985 [1913]).
Estas consideraciones conllevan a pensar que el analista no dirige la cura desde un saber previo, desde un furor curandis, ni desde sus propios ideales (Freud, 1985 [1913]). Lejos estamos, en un tratamiento analítico, de hacer una psicología de la consciencia o un trabajo sugestivo. El horizonte terapéutico del analista no apunta a la “normativización” o al total dominio de la vida anímica del sujeto. Como Freud muestra “Análisis terminable e interminable” (1985 [1937]), cabe afirmar que el título reivindicado por el análisis de que él cura las neurosis asegurando el gobierno sobre lo pulsional, es siempre justo en la teoría, pero no siempre lo es en la práctica: “El gobierno sobre lo pulsional mejora pero sigueincompleto” (Freud, 1985 [1937), T. XXIII, p. 232).“Uno no se propondrá como meta limitar todas las peculiaridades humanas en favor de una normalidad esquemática, ni demandará que los «analizados a fondo» no registren pasiones ni puedan desarrollar conflictos internos de ninguna índole. El análisis debe crear las condiciones psicológicas más favorables para las funciones del yo; con ello quedaría tramitada su tarea.” (p.251). Tampoco un trabajo analíticocorresponde en  encauzar al paciente en un supuesto bien. Como indica Lacan (1960), tenemos que saber cuál debe ser nuestra relación efectiva con el deseo de hacer el bien, el deseo de curar. El autor intenta advertirnos sobre las vías vulgares del bien, contra la trampa benéfica del querer-el-bien-del-sujeto. “Aquí  yace la cuestión de los bienes en relación al deseo. Toda serie de bienes tentadores se le ofrecen al sujeto y saben cuán imprudente sería que nos dejásemos considerar como capaces de ser para él la promesa de hacerle accesibles todos esos bienes, la vía americana.”. Todo depende del deseo del analista de ir más allá de eso lo que hay que preservar en análisis es el lugar del deseo. Deseo que siempre estará más allá de lo que se pueda decir. Es lo que circula entre lo que se dice.
Analista será aquel que abandone el ejercicio del poder ¿Y por qué lo haría? Por el deseo del analista, deseo de que allí haya análisis.
El analizado llegará a terapia suponiendo al Otro un saber. Aquí es donde debemos advertirnos. Como revela Lacan: “al persuadir al Otro que tiene lo que puede completarnos nos aseguramos el poder continuar desconociendo precisamente lo que nos falta”. (Lacan, 2007). De allí que  Lacan en La Dirección de la Cura (1958) indica que el psicoanalista dirige la cura y el primer principio de esta cura es que no debe dirigir al paciente. El sujeto supuesto saber como operador permitirá el despliegue y sostenimiento de la trasferencia. En este contexto, el analista queda atrapado, forma parte de la cadena asociativa que trae el paciente. Queda conformada una enfermedad artificial, una neurosis de trasferencia, donde algo de la persona del analista es tomado. Allí debemos tener presente que no es a la persona del analista a quien el analizante dirige su mensaje sino a la figura que él representa en el campo transferencial.


BIBLIOGRAFÍA:
Freud, S.;
Análisis terminable e interminable (1937); Amorrortu Editores; Tomo XXIII; 1990; Buenos Aires, Argentina.
Consejos al médico sobre el tratamiento psicoanalítico (1912); Amorrortu Editores; Tomo XII; 1992; Buenos Aires, Argentina.
Sobre la iniciación del tratamiento (1913); Amorrortu Editores; Tomo XII; 1992; Buenos Aires, Argentina.
Lacan, J.;
La dirección de la cura y los principios de su poder en Lectura estructuralista de Freud; Editorial Siglo XXI; 1971; México D.F., México.
El Seminario Libro XI “Los cuatro conceptos fundamentales del Psicoanálisis”; Paidós 2007; Buenos Aires, Argentina.
Miller, J. A.
 Conferencias Porteñas Tomo II (1989-1996); Paidós; 2010; Buenos Aires, Argentina.






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