lunes, 24 de noviembre de 2014

Trabajo Final Curso Clínica de la Anorexia-Bulimia- 2014

CAMPO DE PSICOANÁLISIS. CLÍNICA DE LA ANOREXIA- BULIMIA
ANA Y MÍA, LAS DIOSAS DE LAS PRINCESAS”
Ps. Mariana Iriarte (MP 6937)
…”Antes no quería nada. Era la
negación en persona, la nada misma:
nada de comida, nada de deseos, nada de nada".
(Palabras de Cielo Latini. El tiempo, 2007)

Palabras interesantes son las que dan inicio a este escrito. Se trata de una cita de quien ha sido de gran reconocimiento social como lo es Cielo Latini, una referente que a través de su relato en su libro Abzurdah hace pública su historia, su anorexia. Y es de la mano de este testimonio que- casi a modo de excusa- comienzo estas letras, ya que de cierta manera es este personaje quien condensa varias cuestiones que intento desarrollar: la anorexia- bulimia como posición subjetiva, la cuestión de la nada como el rechazo al Otro, el goce en oposición al deseo, la muerte y la proliferación de múltiples ideas en el ámbito de las redes. Estas últimas se llenan de preguntas, sugerencias, ideales, mandatos a favor de la anorexia- bulimia. Sus protagonistas suelen llamarse princesas; y a través de Internet rinden culto a las referentes de “la perfección”, Ana y Mía, Diosas de la anorexia y la bulimia respectivamente.
Desde el psicoanálisis, estas problemáticas serían posiciones subjetivas y no enfermedades o Trastornos de la Conducta Alimentaria, como socialmente suelen nombrarse y reconocerse. Recalcati (2004) las agrupa en lo que llama Clínica del vacío, no poniendo el foco en el deseo inconciente del sujeto, la represión, el retorno de lo reprimido, el síntoma… sino centrándose en la consistencia narcisística del sujeto caracterizado por un vacío. ¿Vacío de qué? Se trata de una clínica del vacío y no de la falta, ya que justamente es la falta lo que falta. Y esto no es sin consecuencia alguna.
El vacío no hace alusión a una literalidad en relación al objeto comida, ya que no se trata de vacío de alimento en oposición a lo lleno. Sino vacío en el plano de lo simbólico, una no inscripción de una falta y una metáfora paterna débil. Estas patologías del amor, como las llama Recalcati, tienen como síntoma “comer nada” y “comer todo”. La primera; haciendo alusión a la anorexia, implica un rechazo del Otro, una maniobra subjetiva que viene a poner en falta a este Otro devorador, omnipotente. La anorexia seria el medio, algo dramático y extremo si se quiere, de encarnar la falta, esta falta que no se ha simbolizado. La segunda implica un rechazo en un segundo momento, a través del vómito que sigue al atracón.
La pasión por la nada, ese significante nada como representativo de ese sujeto, funcionaría como  medio para el rechazo del Otro, un modo de castrarlo; encarnando la falta de la cual nada sabe. El sujeto bulímico- anoréxico muestra la falta- en- ser. La nada es un medio para separarse del Otro asfixiante, de la papilla asfixiante de la madre que no necesariamente conlleva el signo de amor como se daría en el mejor de los casos. Esta falta- en– ser que encarna el sujeto es un modo caótico de enunciar al A “me puedes perder”, un modo de ponerlo en falta. Así, el vacío simbólico es degradado a vacío real.
Cuando Recalcati describe la posición del sujeto bulímico, describe un ritmo y oscilación entre llenar y vaciar. Una voracidad que busca reencontrar el objeto perdido y que, al no hacerse conduce al goce del vacío. Mientras que la anorexia rechaza al Otro de antemano. Se trata de un posicionamiento subjetivo que intenta castrar al Otro, quien es causa de su mal y a quien hará pagar convirtiéndose en esqueleto (Recalcati, 2004). Ambas se caracterizan por un vacío simbólico, por actuaciones, por un empuje al goce constante y un ideal extremo al cual se identifica el sujeto. Habría una función de pérdida y de corte que no opera en estos casos, tratándose de un cuerpo recortado por la pulsión y no por el significante, un cuerpo falo para una madre cocodrilo que no otorga significación fálica a este hijo que ocupa lugar de tapón a la falta de esta madre. Junto a ésta, habría un padre impotente que no porta ley alguna ni sustituye al deseo materno (Cascini, s/f). De accionar esta función paterna posibilitaría la prohibición y horror al incesto y ordenaría lo simbólico; interviniendo en la relación dual imaginaria madre- hijo y poniendo un freno al goce para alcanzarlo por una escala invertida que es la del deseo (Lacan, seminario IV, 1956- 57).
Siguiendo con los aportes de Lacan, es en 1938 en Los complejos familiares que expone sus primeras ideas al respecto. Asocia la anorexia mental a las toxicomanías y a las neurosis gástricas, y la considera como una fijación a la más precoz etapa oral de la libido, como rechazo del destete de la infancia que se vuelve a presentar regresivamente en el momento de la pubertad. De esta manera, introduce tempranamente un principio antievolutivo, llamado también "apetito de muerte”.
Si bien la anorexia- bulimia no es un fenómeno nuevo, lo novedoso aparece de la mano de las redes sociales y el lugar que le dan a estos nuevos síntomas haciendo del goce autístico un goce compartido aunque desde el anonimato y lo virtual. Son innumerables los blogs en los que Anas y Mías (así se hacen llamar anoréxicas y bulímicas), sugieren ideas, realizan carrera de kilos, brindan tips, realizan preguntas y hacen culto no de la enfermedad según ellas mismas dicen, sino de “la perfección”. Muchas páginas se han prohibido a lo largo del tiempo, sin embargo muchas otras son creadas junto a las que permanecen abiertas al público. Este fenómeno no es menor en el marco de una modernidad liquida como diría Z. Bauman o de una sociedad capitalista que como bien describe Lacan que intenta taponar la falta a partir de una pluralidad de objetos a consumir, llamados gadgets. Los productos de la tecno-ciencia se han insertado en las prácticas cotidianas del sujeto, han hecho parte de una cultura de bienestar como accesorios esenciales para la vida, haciendo que las actividades sean rápidas y efectivas, forcluyendo al sujeto. Estos objetos van y vienen, cada vez más especializados, más eficaces, más funcionales, creando en el sujeto fascinación por su aparente suficiencia, representando una ilusión de dominio y control sobre ellos por parte del sujeto. Se toman como objetos de placer, como objetos que sirven para aliviar el malestar del sujeto, o bien, para completar su vacío, ya que hacen creer que pueden proveer de felicidad plena. Sin embargo, aunque estos objetos propuestos por el mercado, intenten consolidarse como complemento del sujeto, y cobren con ello incidencia en sus vínculos, su objetivo parte de un imposible que decepciona (Carrero Moreno, 2011).
Ana y Mía aparecen como grandes Otros a los que se accede a través de estos gadgets, Diosas que vienen a poner orden a modo de imperativo superyoico, de mandato mortífero sobre la delgadez.

Ana opera como un Otro de lo religioso que inspira creencias y pretende gobernar al sujeto en su relación con el cuerpo: “Ana y Mía son caminos por los cuales se llega a la perfección- Ser Ana o Mía significa querer la perfección y amar el viaje hacia ella- La perfección es física, mental y espiritual”. Ana se propone en cierto modo como una diosa, una súper-mujer a la que deben seguir con sacrificios; el sacrificio del hambre y del cuerpo para que el sujeto se eleve a un estado de perfección. Se encuentra aquí una demanda que somete al sujeto; lo que importa es seguir a Ana, así el precio sea el castigo o la muerte (Carrero Moreno, 2011, p. 89).

Los blogs muestran mandamientos, credos, culpa, castigos, omnipotencia de Ana y Mía y las princesas son hermanas inclusive tal como la religión misma hace llamar a los cristianos en términos de lazo y de identificación. Se trata de un goce compartido y de una identificación al nivel del malestar.
Ana representa al Dios de la privación, un “no comerás” o mejor dicho un “comerás nada”, en tanto mandato e imperativo que toma fuerza en la masa virtual. Mía representa el goce del vómito, escena que representa el confesionario de una Princesa quien, de rodillas, expulsa el pecado que representa el atracón, la voracidad, el pasaje al acto de “comer todo”. Una y otra serían líderes imaginarios, una extensión virtual de un superyo exigente, sádico, sometedor, atrozmente crítico y castigador que abandona el papel de ángel guardián en tanto heredero del complejo de Edipo, para convertirse en un demonio y enemigo de la integridad del yo. Una y otra son salvación y verdugo diría Carrero Moreno, serían dos caras de una misma moneda en pos del vacío que, en términos religiosos, promueven el camino de la salvación. ¿Salvación de qué? ¿Salvación de quién? Del Otro, aunque lográndolo de manera fallida.

Ante el planteamiento que sitúa a la nada como elemento separador que el sujeto despliega para distanciarse del deseo del Otro y que actuaría de modo semejante a la estrategia de separación que interpone el sujeto en la histeria, lo encontrado en los decires de las jóvenes Pro Ana, merece interrogar hasta qué punto se da esa estrategia señalada, pues claramente, en estos sujetos se reconoce que a la vez que hay rechazo a recibir lo que el Otro le provee, y así lograr distanciamiento y separación del Otro, el sujeto se hace centro de sus miradas y pedidos, en tanto el Otro lo supervisa permanentemente y le demanda que coma, quedando más amarrado a él, constituyéndose entonces en un intento de separación y de límite fallidos: “Tendremos cien ojos cada vez que nos sentemos o no a la mesa y siempre nos vigilará aún más. Se aliarán personas que no hablan entre sí para cerciorarse de si en realidad has comido o no. Todo se irá contra ti”. (Carrero Moreno, 2011, p. 85).

La anorexia- bulimia, se presenta como un posicionamiento subjetivo caracterizado por goce de la imagen, del cuerpo, del vacío, de los huesos. Y esto se da a través de la materialización de la nada que se logra mediante la privación del objeto comida o la expulsión de la misma. Alcanzar esto viene muchas veces de la mano de rituales al modo de acciones obsesivas. El mismo Freud en 1907 equipara algo de lo obsesivo a las prácticas religiosas. En estas letras expone su tesis de que La neurosis es una religiosidad individual y la religión una neurosis obsesiva universal (Freud, 2013, p. 1342). En este escrito establece una serie de analogías entre la neurosis obsesiva y la religión, que bien pueden desplazarse a esto que condenso bajo la religión que profesan las princesas a través de las Diosas y referentes como lo son Ana y Mía. Lo que une a ambas cuestiones es la escrupulosidad, los rituales y ceremoniales, el sinsentido (aunque mediante análisis puede tenerlo plenamente), la culpa por no seguir ciertos mandatos y la renuncia a la actividad de instintos constitucionalmente dados.
De la mano de ceremoniales compartidos en las redes y a través de la proliferación de un significante amo como lo es la delgadez, puede que los diversos medios de Internet sirvan de cierta forma como soporte a la pregunta por la femeneidad, operen como medio de simbolización o de significantización. Yo diría que en la mayoría de los casos es una invitación a un goce pseudoautista, aunque quiero creer que puedan existir casos en los que la web ha servido para poner en palabras y elaborar algo de esto que padece y encarna el sujeto. El caso de Cielo Latini, que de cierta forma da inicio a este escrito, es paradigmático de ello. En pleno auge de su anorexia crea un foro llamado “Me como a mí”. De cierta forma pone en palabras algo de este goce que Recalcatti llama autista y es interesante el nombre que le da al espacio. Tal vez se podría pensar este comerse a sí misma de la mano de un paralelismo con el comer y metabolizar el alimento. El objeto comida con la deglución se desintegra; de cierta forma esto viene a representar el sujeto anoréxico y la pulsión de muerte, un comer nada y así adelgazar, desaparecer, morir incluso. Es en un segundo momento que esta reconocida mujer logra alcanzar algo de la simbolización a través de su libro. Según relata ella misma, le ha sido terapéutico.
Finalizando, y luego de este recorrido a través de diversos aportes teóricos y de la conceptualización de la creencia en Ana y Mía o como bien dice la Revista Rolling Stone (2006) del Anaísmo, es importante rastrear los interrogantes que vayan surgiendo. Algunos de estos interrogantes me movilizaron a esta producción y recorrido y otros permanecen aún como preguntas retóricas. ¿Cómo construir -en análisis- ciertos diques al goce? ¿Qué condiciones tendrían que darse para que se construya una demanda de análisis? ¿Hay posibilidad de cura ante estos síntomas actuales? Tal vez tenga ciertas respuestas tentativas a estos interrogantes, pero creo que es la práctica misma la que posibilitará un acercamiento distinto a estas posiciones subjetivas, más allá de lo teórico. Quizás solo de la mano de pacientes, aprenderé algo de ello y responderé tal vez algunas incógnitas, sin embargo estoy segura de que nuevas preguntas aparecerán y no todas se van a responder. En definitiva de una manera u otra se trata de lidiar con la falta.
BIBLIOGRAFÍA
·         Carrero Moreno, A (2011). “La subjetividad en la anorexia y la bulimia a través de las comunidades virtuales Pro Ana y Mía. Una mirada desde el Psicoanálisis”. Escuela de Estudios en Psicoanálisis y Cultura. Bogotá D.C. Colombia.
·         Cascini, A (s/f). “Cerrar la boca”. Bs. As. Material del curso Clínica de Bulimia- anorexia. Campo de Psicoanálisis. 2014.
·         Freud, S (1907).Los actos obsesivos y las prácticas religiosas”. En Obras Completas Ed. Biblioteca Nueva. Madrid. España. 2013, 1335- 1342
·         Lacan, J (1938). “Los complejos familiares en la formación del individuo”. En Otros escritos, Buenos Aires, Paidós, 2012, 33-96
·         Recalcati, M (2004). La última cena: Anorexia y Bulimia. Ediciones del cifrado. Bs. As. Argentina.
·         “Testimonio de una adolescente absorbida por la anorexia y la bulimia”. Visto el día: 12/011/14.
·         Ortelli, J (2006). “Ana y sus hermanas”. Revista Rolling Stone. Visto el día 12/11/14.

Disponible en: http://www.rollingstone.com.ar/802315

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