martes, 7 de agosto de 2012

Pudiste leer a Lacan?


Mientras se lo rechace, el psicoanálisis seguirá existiendo…
Frente a la proliferación de malestares que podríamos calificar de característicos en nuestra época, la terapia cognitiva conductual parece reunir cada vez más adeptos. Desde el principio hay que admitir que esta psicología dio en el blanco y a eso debe su mérito, el tren bala y la terapia breve son algunas de las tantas innovaciones tecnológicas, son tesoros de la ciencia.
Si bien existe una multiplicidad de variantes de las llamadas psicoterapias breves, en Rosario, el psicoanálisis y la terapia conductual son los enfoques mayormente practicados.
Al momento de elegir la carrera Psicología, ya se abren estas dos vertientes: la universidad pública para aquellos que se lleven bien con el psicoanálisis, la facultad privada para los que prefieren enfoques diferentes. 
El psicoanálisis exige eso: llevarse bien con su propuesta teórica, ética y terapéutica. A nadie que haya pasado por la experiencia se le ocurriría poner en cuestión la eficacia del psicoanálisis, entonces vemos que generalmente es descalificado a partir de un desconocimiento real.
Desde los inicios, el psicoanálisis fue cuestionado y lo sigue siendo actualmente. Se le cuestiona su validez científica, su grado de eficacia para aliviar malestares y “mejorar la calidad de vida”. Desde el punto de vista científico, el punto débil del psicoanálisis reside en la dificultad para estandarizar la experiencia y los resultados obtenidos.
Indagando en los debates que se abren alrededor de este tema, me encontré con planteos del tipo “psicoanálisis versus terapia cognitiva conductual” en donde se establecían los puntos de divergencia, los pros y contras de cada enfoque.
Lamentablemente, el psicoanalista no sabe suficiente de la “conducta” y el psicólogo que practica otro enfoque no sabe suficiente del “sujeto del inconsciente”. Las descripciones del psicoanálisis que elaboran estos psicólogos carecen de rigor y profundidad, revelando un absoluto desconocimiento no solo del engranaje teórico sino también de la dirección de la cura en psicoanálisis.
César Sparrow Leiva, califica su terapia cognitiva de eficaz y hace hincapié en la validez científica de su enfoque “¿Es ético que, conociéndose la eficacia de determinadas técnicas terapéuticas disponibles, un psicólogo las ignore o se niegue a su implementación por el hecho de adherir a un marco teórico diferente?...Este punto es crítico desde el punto de vista ético: La suerte del paciente depende no de los contrastes científicos, sino de las creencias subjetivas y la escuela u orientación a la cual el psicólogo adhiere”.
Aquí notamos una diferencia fundamental: la ética del psicoanálisis no reposa en la validez científica sino en el sujeto. En este planteo citado, parecería que el psicólogo actúa éticamente solo si practica la “Psicología Científica”. En este sentido el planteo corresponde más a la estética que a la ética.
Sabemos que esta psicología es una utopía que tuvo su nacimiento con W. Wundt, y que la base del enfoque es trabajar en y con la conciencia, con eso que llamamos “yo”. En psicoanálisis consideramos la inflación del yo como una estrategia nefasta que otorga satisfacciones a corto plazo y favorece el despliegue de componentes imaginarios en detrimento de la verdad simbólica. En psicoanálisis, no buscamos educar al yo, por este motivo no le damos “tareas” o “ejercicios” al paciente.
Por otra parte se le critica al Psicoanálisis el hecho de no haber progresado en sus investigaciones. A lo que uno respondería: “¿pudiste leer a J.Lacan?”. Ya que este autor supo esclarecer algunos puntos ciegos en la teoría psicoanalítica, estableció las relaciones entre teoría y clínica, ordenó el campo de significaciones equívocas que se abría en torno a la cura. Gracias a Lacan, a la escritura de su práctica, el psicoanálisis fue más allá de la “regresión de la libido”, “el complejo de edipo”, “los mecanismos de defensa”, “el pasado olvidado”. Lacan nos devolvió a un Freud actualizado partiendo de esta frase: “el sujeto no es un organismo que se adapta”.
Otra de las críticas al psicoanálisis, tan conocida socialmente, reside en la prioridad que otorga al pasado. Se piensa que en la terapia solo se habla del pasado, que el analista dirige la cura hacia el pasado (el desconocimiento va en aumento). 
Sería más atinado afirmar que al analista le interesa lo inconsciente, y el saber inconsciente no es algo que todo el mundo pueda o quiera soportar. Dos salvedades, lo inconsciente tiene su raíz en el pasado pero habita el presente, lo inconsciente no es solo lo infantil reprimido, es un sistema organizado que puede enriquecerse e incluso modificarse. Hay así, muchos malentendidos alrededor del psicoanálisis, el analista dirige la cura sin dirigirla en sentido pedagógico, y la dirige hacia el futuro, en virtud de las posibilidades del que consulta.
En este punto nos chocamos con otra diferencia fundamental, el psicoanálisis no busca extirpar el síntoma sino acceder a las causas, en ese sentido la cura se dirige al futuro, el cambio no pasa por el elemento-síntoma sino por la estructura misma del sujeto, lo cual previene la reaparición sintomática en el futuro. Es de esperar que el proceso lleve más tiempo.
Sin intención de descalificar a los otros abordajes, el psicoanalista se aparta de esta clase de debates y con razón, ya que, por un lado, no dispone de informes a partir de los cuales pueda generalizar su práctica y cotejar la mayor o menor eficacia que tiene; y por otro lado, este debate narcisista de “quién es mejor” no representa ningún aporte para el psicoanalista. 
De todos modos, no se puede dejar de escuchar cierto reclamo social que obliga al psicoanalista a dar razones de su quehacer y si, mal que nos pese,  ofertar lo que hacemos ya no con silencio sino con palabras.
Solo esperamos que las críticas por venir tengan sus raíces en el conocimiento al menos teórico y no en la resistencia.

Referencias Bibliográficas: 
- Cesar Sparrow Leiva. Respuestas a algunas objeciones y críticas a la terapia cognitivo-conductual. Boletín Electrónico de Investigación de la Asociación Oaxaqueña de Psicología
Vol. 4. Número 1. 2008. pág. 57-65
- Lacan, J. El Seminario. Libro II. El yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica.
http://desvelandomitosdelcapitalismo.blogspot.com.ar Artículo: Crítica al Psicoanálisis.

Ps. Paula Lucero

1 comentario:

  1. Buenas. Soy un estudiante de psicología, por ende mis conocimientos todavía no son de lo más extensos y no estoy en condiciones de defender ninguna corriente. Aún así tengo algunos cuestionamientos sobre el psicoanálisis que no tengo la oportunidad de plantear en otro espacio. Me gustaría preguntarle algunas cosas sobre este texto.

    Pido disculpas por anticipado si alguna de mis preguntas suena brusca u hostil, desde ya que no es mi intención, y solo busco entender mejor ciertas cuestiones.

    "Al momento de elegir la carrera Psicología, ya se abren estas dos vertientes: la universidad pública para aquellos que se lleven bien con el psicoanálisis, la facultad privada para los que no creen que el psicoanálisis sea un método eficaz."

    Siendo la universidad pública, ¿no debería ser más pluralista? ¿Por qué mantener una hegemonía psicoanalítica, o de cualquier otra corriente?¿No tendría que favorecerse una elección libre?

    "El psicoanálisis exige eso: llevarse bien con su propuesta teórica, ética y terapéutica. A nadie que haya pasado por la experiencia se le ocurriría poner en cuestión la eficacia del psicoanálisis, entonces vemos que generalmente es descalificado a partir de un desconocimiento real."

    Me parece ver una contradicción. Si hay casos de "resistencia al análisis", dichos pacientes muy probablemente cuestionen esa eficacia.
    Por otro lado, si es absolutamente necesario pasar por la experiencia para poder comprobar su eficacia (es decir que no se puede "medir de forma externa"), puede hablarse de un elemento de sugestión? Una suerte de efecto placebo?

    "Aquí notamos una diferencia fundamental: la ética del psicoanálisis no reposa en la validez científica sino en el sujeto. En este planteo citado, parecería que el psicólogo actúa éticamente solo si practica la “Psicología Científica”. En este sentido el planteo corresponde más a la estética que a la ética."

    Admito que yo también estoy algo cansado de la idea "esto es ciencia, esto no". Mi planteo va por otro lado: Desechemos los criterios de verdad científicos. De todas formas necesitamos validar nuestro conocimiento si queremos actuar con ética. Es decir, tenemos un paciente delante, por lo cual en algún punto debe preocuparnos la eficacia del método que usamos. ¿Cuáles serían los criterios de verdad que utilizamos para validar al psicoanálisis?

    "En este punto nos chocamos con otra diferencia fundamental, el psicoanálisis no busca extirpar el síntoma sino acceder a las causas, en ese sentido la cura se dirige al futuro, el cambio no pasa por el elemento-síntoma sino por la estructura misma del sujeto, lo cual previene la reaparición sintomática en el futuro. Es de esperar que el proceso lleve más tiempo."

    Bueno, puede que me esté repitiendo, pero me gustaría saber cómo se llega a saber que las causas que se encuentran son las verdaderas.

    "Sin intención de descalificar a los otros abordajes, el psicoanalista se aparta de esta clase de debates y con razón, ya que, por un lado, no dispone de informes a partir de los cuales pueda generalizar su práctica y cotejar la mayor o menor eficacia que tiene; y por otro lado, este debate narcisista de “quién es mejor” no representa ningún aporte para el psicoanalista."

    No me parece un debate narcisista. Como futuro psicólogo me preocupa profundamente que teoría voy a estar aplicando en mis pacientes. Me gustaría tener un criterio más sólido que "esta corriente me copa más" No entiendo como cerrar las puertas al dialogo con otras corrientes pueda beneficiar a nadie.

    Bien, eso es todo por ahora. Espero que si tiene tiempo pueda contestarme. Desde ya, muchas gracias.

    Saludos, Mario.

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